jueves, 23 de noviembre de 2017

TRENZAS, DOS.


Me llamo corazón en un puño, y donde el corazón el puño, que cerrado golpea empujando el lado izquierdo de mi pecho hacia fuera. Dos trenzas que huelen a reptil, una dice que me acerque a ti, la otra grita llorona que te evite hasta el fin.

-Mamá, todas las noches me voy a dormir pensando en Él.
-Va, ¡eso no es verdad!
-Mamá, llevo meses sin hablar con Él, y sigo pensando cada noche.
- (Madre calla, madre otorga)
-¿ Mamá, tu crees que Él se acuerda de mi?
-Por supuesto.
-Pues que se joda.

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